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Construyendo a Violetta 3ª parte (el día después)

Por Violetta del Mar

Sábado 2 de junio de 2018, por Caye

Terminado mi primer servicio una mezcla de euforia y un principio de angustia me invadió. Despedí a mi cliente realicé la llamada de control y me volví a duchar. Necesitaba salir a respirar y compartir con alguien mi primera vez, pero ¿a quién cuentas que tienes un subidón porque a pesar de tu edad todavía hay gente dispuesta a pagar una cantidad considerable de dinero para acostarse contigo?
Sentí como si hubiera caído de un altísimo muro; un muro imaginario cuya mampostería la constituían sillares monstruosos de aristas afiladas como cuchillos, estas piedras eran los prejuicios, odios y miedos ancestrales, un muro que divide el mundo de las putas del resto del mundo. Durante muchos años estuve encaramada a este muro donde podía comparar cómodamente y sin riesgos las diferencias y semejanzas entre ambos mundos, y que a fuerza de estirar el cuello y los brazos para otear un poco más allá del horizonte acabé por precipitarme al suelo cayendo del lado del mundo puta, ya no había vuelta atrás, ya no era una mera observadora, ahora era una puta.

Estuve un rato jugueteando con aquellos tres billetes de cincuenta euros, en que a modo de una exigua baraja de sólo tres cartas, los barajaba, apilaba y repartía sobre aquella cama que fue testigo de mi ruptura con todos los convencionalismos sociales y símbolo de una victoria inconfesable.

Era ya cerca de la hora de comer, así que salí a comer. ¿Dónde iría? Salí hacia la Diagonal hasta acabar en un restaurante japonés llamado Nanaya, el Nanaya es un restaurante de los que dicen de batalla, con un público variopinto de oficinistas y estudiantes donde los pedidos eran atendidos por máquinas expendedoras donde coges una especie de número florero, por llamarlo de alguna manera, consistente en un soporte de considerable tamaño con un número arriba y un pedestal, te lo llevas, te sientas en una mesa corrida y allí te llevan el pedido. Lo peor es había que tener cuidado de no golpear a los comensales sentados a izquierda y derecha con los codos. Diríase que salvo por un grupo de chicas que tenía enfrente y que charlaban animadamente estaba rodeada de zombis. ¡Nena te luciste! Vaya sitio para celebrar nada; así que terminada la comida volví al hotel a dormir una siesta interminable, ya que por estaba agotada, estaba con tanto sueño. No sé ni por qué me molesté en encender el televisor, no lo sé…., sólo sé que de repente desaparecí de allí, me dormí.

Estaba paseando por mis bosques, era de noche con una luna llena ribeteada de nubecillas negras; mis bosques están habitados por fantasmas y espíritus. Nada que temer, son espíritus benévolos, aunque como buenos fantasmas son zumbones y les gusta helar las almas de los intrusos que rompen su paz. Por las noches el viento gime entre los pinos mientras alguno de los últimos lobos que todavía quedan en la sierra aúlla con hondísima pena una plegaria ancestral en recuerdo de sus antepasados, consciente de pronto se unirá a ellos. De repente en un calvero de los pinos apareció algo inusual, un montón de nieve que brillaba a la luz de la luna, ¡y en pleno me de agosto!, en tanto que una voz en mi cabeza una vocecicilla comenzó a hablarme.

- ¡Ya tardaste, creí que no vendrías!
Miré a un lado y a otro, no veía a nadie. ¿Estaré volviéndome loca?, hasta que ¡zas! Un doloroso alfilerazo en toda la mano.
- Me molesta que me tomes por una alucinación.
- ¿Quién eres? -repliqué
- Soy tu Hada madrina
Lo que me faltaba, una alucinación y encima cursi.
- ¡Eh!, que te largo otro viaje, pon la palma de la mano hacia arriba.
Y así lo hice, una figurilla alada de cuerpo femenino como de palmo y medio se posó en mi mano.
- ¿Nunca viste un Hada querida?
- En los cuentos si, aunque nunca me esperaba una como tú
- ¿Cómo yo?, Que quieres decir, ¿soy fea?
En verdad que era atractiva, de rasgos finos, con una preciosa cabellera blanca de reflejos azules, pero carecía del típico vestido de princesita miniatura. Vestía liguero, medias y lencería de encaje rojo, además sus alas de mariposa también eran de encaje y en la mano blandía un alfiler de los que llaman Bonis a modo de espada. Podría ser muy bien una de esas figurillas que giraban en aquellas cojas de música del siglo XIX, aunque en este caso semejante caja solo podía decorar el aparador de un meublé
- No, es tu aspecto, me esperaba una especie de princesita.
- ¿Pero que clase de Hada madrina esperabas tener? –Mi Hada rió- Mi niña eres una puta, lógicamente te han asignado un Hada puta para protegerte.
- ¿Un Hada puta?
- Hay Hadas de todo tipo y condición, hay princesitas, hay labradorcitas, hay Hadas pijas y las hay chonis y todas todas tenemos a alguien a quien proteger. ¿Acaso has olvidado lo que hiciste esta mañana? Ha llegado el momento de que te ate cerca, anda que…. me vas a dar un trabajo. Te falta un montón de experiencia y yo me encargaré de que sobrevivas a esto. Y no solo por los clientes y los potenciales problemas que te puedan dar, es por los altibajos emocionales que te vas a llevar. No lo olvides nunca, ESTO NO ES UN JUEGO, VAS A TROPEZAR CON EL DESPRECIO, CON INCOMPRENSIÓN, CON REDENTORES, MORALISTAS. Pero también conocerás personas que merecen la pena, tus compas serán tu mayor tesoro de ahora en adelante, escúchalas.

Cuando desperté ya era de noche, en un solo día pasé de civil a puta, en la tarde ya tuve un sueño de puta, pero de puta cursi, cursi. Violetta en su línea, como es posible alguien que ha manipulado explosivos y se queda absorta contemplando maquinaria pesada puede ser tan boba como para soñar cursiladas.
A la noche bajé a estirar las piernas, recuerdo que andaba como pollo sin cabeza por el lobby, como si todo el mundo me observara. A decir verdad y ya con la ecuanimidad marcada por la distancia en el tiempo me no se trataba mas que de miradas de indiferencia, tomaría una cena rápida y me metería en la cama para hablar con Lucas por teléfono, como todas las noches.

Por la mañana, al despertar, mi sensación de ser observada era aún mayor si cabe, para terminar de arreglarlo era yo la que observaba. Durante el desayuno reparé en una pareja. ¡Oh, oh!, o mucho me equivoco o yo no era la única puta alojada en el hotel. ¿Puedo estar segura? No. ¿Puedo probarlo?, desde luego que no, pero mi intuición me dice, seguro que es una compañera. Un aspecto inusualmente cuidado para esa hora de la mañana, demasiada diferencia de edad, Llamadme mal pensada, pero…. ¡Ah!, pero que coño te importa a que se dedica la muchacha que tienes enfrente, céntrate en tus asuntos.

La mañana la dedicaría a hacer turismo, por la tarde iba a acudir junto con las compas de Aprosex a una charla que impartía Georgina Orellano, charla que prometía ser interesante.

La temperatura de la mañana era agradable, invitaba a pasear, había decidido ir a visitar la Sagrada familia. El camino entre Las Glories y La sagrada familia resultó algo fácil, no había mas que alzar la vista para ver las torres de la basílica y seguirlas, si bien el camino era algo largo.

El paseo transcurría entre obras, mercadillos y mucho bullicio de chiquillos, madres, padres, bicicletas y gente inconexa, alguno se interesaba por algún libro, mientras un señor mayor estaba negociando el precio de un par de botas usadas. Había de todo, libros, ropa, jarrones, objetos indescriptibles pero viejos y hasta alguna mujer ataviada de bruja vendiendo velas y hechizos.

Cuando por fin llego a la Sagrada familia me llevo el chasco, no solo estaba repleta, es que no había entradas hasta las cinco de la tarde. ¡Que le vamos a hacer!, me iba a quedar con las ganas de admirar la obra de Gaudí.

Tampoco había que darlo todo por perdido, así que tome uno de aquellos autobuses turísticos de dos pisos que te pasean por la ciudad al nada módico precio de treinta euros, paseo que pagaría con uno de aquellos billetes que había ganado el día anterior. El autobús me llevó mientras oía las curiosidades sobre la Barcelona modernista, el parque Güell, el Tibidabo y de repente me encuentro en La Pedrera.
Por fin tenía la oportunidad de ver de cerca la forma las creaciones de Gaudí. A falta de una catedral bueno es un edificio de vecinos, aunque he de decir que no me decepcionó en absoluto. Aquellas construcciones sorprendentes de azoteas con chimeneas de formas imposibles, donde a decir verdad, salvo por detalles muy concretos su arquitectura sigue siendo muy moderna y avanzada a la par que acogedora por sus espacios luminosos, la cuidada ergonomia desde el mobiliario a los elementos mas comunes como los herrajes de las puertas.


Tanto tiempo consumió aquella visita que decidí comer en el restaurante de la Pedrera para salir corriendo a escuchar la charla de Georgina Orellano.
Al llegar al lugar de la charla me recibieron con una sonrisa de oreja a oreja:

- ¿Así que has tenido tu primer servicio?,

yo estaba en modo entre divertida y ¡Tierra trágame!

Creo que me puse roja como un tomate y no sé por qué la verdad, a fin de cuentas solo me estaban recibiendo como una compañera mas.

- ¡Eh, que ya eres una de las nuestras!, hasta la propia Georgina me dio su tarjeta de visita.

Entre la charla y las confidencias posteriores en una terraza cercana a la Plaza de España, ya bien entrada la noche había llegado el momento de retirarme, no sin cierto terror a andar sola por la noche debido a un feo incidente que sufrí en Bruselas unos años antes.
Tenía muchas cosas en las que pensar.

A mi regreso a casa comencé a plantearme cual sería el siguiente paso. Sabía que no era realista tener mi clientela a 800 km de casa exclusivamente, así que establecí una distancia de seguridad razonable, un círculo de exclusión de unos 100 km radio alrededor de mi domicilio, lo que me permitiría atender a mis clientes en unas dos horas y hacerme la ilusión de que nadie de mi entorno civil pudiera saber en qué trabajo ahora, ¡bendita ingenuidad la mía! ¡Nunca trabajaré dentro de mi círculo de exclusión!, ¿seguro? Bueno, se intenta pero una propone y el destino dispone.

Y llegaron las primeras consecuencias

En aquel momento estaba super empoderada, pero ¿el estigma?, ¿Qué es eso?

Es algo fácil de contar desde un punto de vista teórico, algo malo sin duda, pero describir lo que supone en realidad, eso ya es harina de otro costal. ¿Puedo permitirme una explicación neurobiológica?, bien, es algo que excita brutalmente la amígdala, la parte mas primitiva de nuestro cerebro, y cuando reina la amígdala muere la racionalidad, viene el terror, la urgencia de la huida y las subidas de tensión y del ritmo cardiaco y mi pobre cortex se pregunta, ¿merece la pena pasar por todo esto?, ¿quedar convertida en una especie de criminal social?, y entonces veo las caras de mis compas en mi imaginación. Veo entre ellas las caras de un puto amante del BDSM, veo una puta reikista, veo un actor porno y chapero, veo una putita obrera, veo una puta artista, veo una escort de lujo aterrorizada con ser descubierta, veo algunas chicas de calle, veo escorts que viven al día y que son acusadas de privilegiadas, veo una puta vilipendiada en la televisión, veo una sirena, veo la cara de mi amiga Ivana, veo putas pluriempleadas, veo putas y putos con hijos e hijas. Ellas y ellos amenazados por el mundo, solas y solos reclamando hablar con su voz, luchando contra la infamia, la criminalización encubierta y la condescendencia de la victimización pidiendo el derecho a ser ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho. Recordáis el hada de la primera parte de mi relato, la que me habla en sueños, ellas y ellos encarnan su alma, en el fondo mi hada existe.
Si ellas aguantan yo también, es cuestión de principios.

Tengo mis días y mis horas, a veces me siento con fuerzas para comerme el mundo y otras veces me siento derrotada y sin fuerzas, y con todo y con esto sigo en la brecha, padeciendo outings inesperados, plantones de clientes, llamadas de pajilleros y padeciendo algunas maledicencias a mis espaldas, mis constantes acúfenos dan fe de ello.

Y reapareció Ivana, un dejavú

Una de las situaciones habituales por las que paso de cuando en cuando, las personas que me conocen de civil y que poco a poco tropiezan con Violetta, unas veces con estupor, otras veces como sospechando que el meterme puta era solo cuestión de tiempo.

De todas, el que Ivana tropezara con Violetta me produjo un formidable shock emocional.
Hace poco más de un mes en mi wasap profesional tropecé con Ivana:

-  Hola, Sabes quién soy?
-  Claro que sí,
-  Cómo me llamo?
-  Ivana
-  Vale, solo quería comprobar que nadie estaba usando tus fotos para esto
-  Bueno, era cuestión de tiempo que te enteraras, Es real
-  Hombre, si te anuncias en la misma página que yo, jajaja. La verdad, me ha sorprendido
-  Ya, 😂😂😂, Pera que me recupere del infarto
-  Luego he pensado que era alguien usando tus fotos
-  Es una historia muy larga
-  No, no usan mis fotos
-  Pues tendremos que hablar, no?
-  Claro que sí
-  Y ya ves, lo sabe un montón de gente y me daba palo que lo supieras tú, que cosas. Me estrené en Barcelona
-  La verdad es que no sé por qué, pero me han entrado ganas de llorar
-  No seas tonta💋
-  No me pasa nada malo
-  Ha sido mi primera reacción, jajaja
-  Está todo bien entonces?
-  Lo necesitas económicamente o más bien por diversión?
-  Económicamente estoy bien, diversión no es la palabra
-  Vale, pero no es por necesidad económica
-  No, tranki
-  Pues eso me deja más tranquila
-  Estoy prejubilada, y bastante bien
-  Te asesora Paula?
-  Sí
-  La conoces?
-  No en persona, solo de la tele y eso
-  Pues faltó el canto de un duro para que saliera con ella en el programa de Samantha Villar
-  Piensa bien antes de hacer eso público
-  Lo sé, tampoco iba a salir a cara descubierta
-  Que dejavú
-  Y dónde trabajas en Bcn?
-  Donde esté, no me he mudado ni ganas, todavía me acuerdo cuando me contaste lo que ibas a hacer en 2013
-  Ya
-  Pero yo estaba en otra situación, tendrás que explicarme tus razones
-  Mi historial es penoso, si viviera de esto de moría de hambre
-  Jajaja, seguro que no
-  Pues porque quería conocer como era este mundo por dentro, sabía ya algunas cosas pero no lo que se siente. Y cínicamente hablando quiero mantener mi nivel de vida
-  Ya
-  Son unas razones un poco extrañas, pero son las mías
-  Ya, no necesitas más razones
-  Solo ejerzo mi derecho a preguntar como amiga
-  Tienes todo el derecho del mundo, eres una de las personas que más quiero en el mundo aunque nos veamos de higos a brevas
-  Sí mañana tienes un ratín te llamo
-  Sí, llama cuando quieras y hablamos

La vida sigue, y aquí sigo yo. No pertenezco a nadie, sólo rindo cuentas ante mi.

Violetta del Mar

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